Alimentación Consciente
Activación interna una fórmula para escuchar tu cuerpo.
La alimentación consciente puede tener muchas aristas importantes. La que más me gusta abordar es el desarrollo de la comunicación con el cuerpo porque pienso que es la forma en que podemos alimentarnos sanamente y fomentar la presencia.
Vivir en presente, reconocer lo que sientes, atender a los llamados del cuerpo me parece una prioridad en esta época donde se premia la inmediatez, el acelere, la prisa y hasta querer hacer varias cosas a la vez. Se premia la productividad por sobre el bienestar.
El tema es que al premiar lo productivo olvidamos lo más importante que es el presente, nos desconectamos de nosotros mismos y cuando llegan situaciones que nos sacan de nuestro centro, es más difícil responder ante las dificultades de la vida.
La alimentación consciente no es solo lo que incluye el plato, es abordar el como me siento, las señales del cuerpo y la forma que respondo a ellas.
La forma en que nutrimos al cuerpo puede ser un momento de placer y disfrute o un tormento cuando no nos sentimos agusto con nuestro cuerpo. La forma en que nos alimentamos incluye emociones, recuerdos, costumbres, creencias familiares y hábitos. Las emociones son energía en movimiento que nos recuerda que estamos vivos y cómo las gestionamos es parte de un auto conocimiento personal. Es tarea que nadie puede hacer por uno. Cada uno debe encontrar su camino y su forma. Es muy normal que las personas expresen lo que sienten a través de la alimentación, desde desordenes alimenticios, atracones y antojos, por lo que es importante aprender a discernir cuando nos alimentamos si esto es un impulso por hambre real o emocional.
Es común que en las películas se muestran historias de desamor donde la protagonista se tira a la cama y se come un litro de helado de chocolate, así indirectamente se muestra una forma de expresar dolor, tristeza y depresión. Cuando en realidad una emoción puede gestionarse sabiamente desde el presente.
Muchas veces pensamos que tenemos un problema con la comida cuando en realidad. estamos cansadas, ansiosas, frustradas, enojadas, desconectadas de nuestro cuerpo.
Además de las herramientas con que cuenta cada persona para el manejo emocional también esta la bio individualidad. Este concepto que nos recuerda la unicidad de cada ser.
Que a una persona le funcione una técnica no quiere decir que otra le funcione igual porque somos diferentes y vivimos etapas diferentes.
No es lo mismo la forma en que nos alimentamos a los veintes, treintas o cincuentas. Hay cambios importantes en el cuerpo que también debemos contemplar. La etapa de vida sin duda juega otra variable más a considerar.
Las técnicas de mindfulness son excelentes para estar en presente, la meditación y el yoga son de mis herramientas favoritas, pero creo que la más relevante de ellas es la conexión.
A través de la conexión con mi cuerpo yo puedo discernir lo que es mejor para mi y aquí entra en juego tu capacidad intuitiva y tus creencias.
Comer en presencia nos permite reconocer la saciedad a tiempo, masticar varias veces cada bocado, respirar y disfrutar son parte de este proceso. Lo ideal es que no sea en automático. Podemos recopilar información mientras nos alientamos, activando este diálogo interno. ¿cómo estoy? ¿cómo me siento? ¿cómo quiero estar? ¿tengo energía?
Más aún podemos anotar en una libreta lo que comemos cada día y hacer un reporte a las dos horas de como nos sentimos, esta es información valiosa que nos permitirá encontrar valiosos hallazgos. Es así como puedes hacer cambios conscientes y contundentes.
Los antojos son parte de los mensajes del cuerpo que podemos aprender a escuchar, son aliados que podemos aprovechar para escuchar sabiamente y responder de la misma forma. Un antojo puede representar una necesidad emocional o una necesidad real de que tu ingesta debe ser mejor equilibrada. La tarea es darte el tiempo para aprender a distinguirlo.
Otro punto importante es considerar cuales son las creencias que tengo respecto a la comida, ¿todo lo que como me engorda? ¿lo que me gusta no es sano? ¿soy una gorda? ¿Debo comer todo lo que tengo? Cambiar nuestra alimentación incluye reflexionar sobre las creencias, mi cultura familiar respecto a la comida. Es poder darte cuenta de aquello que no te permite llegar a tus objetivos.
La vida es un constante cambio y la etapas que vamos atravesando van requiriendo otro tipo de necesidades. Antes lo que comía no me hacía engordar, o no me hacía daño y ahora todo cambió... Hay factores importantes como nuestas hormonas que pueden afectarnos. Además de los cambios en la organización familiar, la disponibilidad de tiempo, etc. Puedes comenzar preguntándote sin prejuicios ¿qué necesita mi cuerpo hoy?
Recuerda que puedes hacer una pausa antes de empezar a comer para centrarte y reconocer lo que te lleva a comer ¿hambre real o hambre emocional?, observa las señales de tu cuerpo, sin juzgar simplemente como son, toma las señales de los antojos y trata de saciarlos sabiamente, cuestiona tus creencias y cultura familiar respecto a la comida y abraza la etapa de vida en la que estas hoy.



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